Yapacaní es una población rural ubicada al norte de la ciudad de Santa Cruz, donde la mayoría de sus pobladores son campesinos migrantes del valle y altiplano boliviano con bajo nivel de escolaridad. La mayoría de ellos ha cursado hasta el tercero o cuarto de primaria; otros son analfabetos, y se dedican principalmente a la agricultura. Por tanto, desean que sus hijos no sean como ellos. “Queremos que mínimamente sepan leer y escribir para que no sufran lo que nosotros hemos sufrido”, decía un padre con lágrimas en los ojos. 

Los resultados de una evaluación mostraron que el 80% de los niños del segundo grado en la escuela Cesar Banzer no sabían leer ni escribir.  Las maestras, mirando las pruebas, se preguntaron: “¿Qué hicimos mal?”  Con la colaboración del Centro Andino de Excelencia para la Capacitación de los Maestros, se dieron cuenta que los bajos resultados tenían que ver con una enseñanza tradicional basada en la copia y el dictado.  Por ejemplo, utilizaban la repetición de las sílabas pa, pe, pi, po, pu, una y otra vez.  Los niños llenaban sus cuadernos con muestras y copias de textos pero sin entender lo que escribían. Por eso, olvidaban en poco tiempo lo que su maestra les enseñaba.

La profesora Merlín Ayala de primer año tomó en serio este problema y decidió aplicar la propuesta didáctica del Centro Andino. Ella comentó su experiencia al decir, “Empecé desde la primera semana, todos los días 15 minutos, y después de un mes los niños ya podían reconocer cualquier letra, sabían cómo se llamaban y discriminaban sus sonidos”.  Y tuvo una grata sorpresa – a mediados de abril la mayoría de los niños eran capaces de leer. “Realmente quedé impresionada por sus progresos. Ahora es junio y sólo tengo tres niños que necesitan ayuda”.

El éxito de la profesora Merlín llamó la atención de las demás maestras en la escuela, quiénes se dieron cuenta que se pueden obtener mejores resultados aplicando metodologías mas participativas. También, esta experiencia ha captado el interés de maestras de otras escuelas y de parte de las propias autoridades del distrito escolar.  La profesora Merlín ahora recibe constantes visitas para conocer más de cerca su experiencia.

Como es norma en la escuela Cesar Banzer, los niños continuarán con su maestra en segundo grado y tendrán la oportunidad de consolidar sus competencias lectoras. Desafortunadamente, muchos de ellos sólo cursarán hasta tercero o cuarto de primaria, porque deben ayudar a la familia a ganar la vida.  Pero la diferencia yace en el hecho de que, al terminar el tercer grado, los niños sabrán leer y escribir.