Lloysi Mozombite Robledo es una maestra en la Escuela Nueva Palestina en Aguaytía-Ucayali, Perú. Esta es su historia:

Trabajo en la Escuela Nueva Palestina, la cual esta ubicada a dos horas del distrito de  Aguaytía en  la región Ucayali en Perú.  Nueva Palestina es una comunidad agrícola my pobre dedicada al cultivo del maíz.  Me gradué como maestra hace dos años y aunque me apasiona la enseñanza tengo muy poca experiencia como maestra de primaria.

Antes de CETT enseñaba a leer y escribir a mis alumnos como me habían enseñado a mí: repitiendo en coro, en voz alta y realizando las famosas planas en la cual los niños simplemente copian páginas. Mis alumnos del primer grado hacían las planas porque yo les exigía, pero en realidad ellos se aburrían muchísimo y más aún, cuando llegaban a casa, su mamá o hermanos mayores les hacían el trabajo.  En consecuencia mis niños no estaban aprendiendo a leer y escribir.

Desde que estoy participando en el Programa de Capacitación del Centro Andino puedo ayudar mejor  a mis niños.  Me siento mucho más segura y ya no trabajo con las planas que mis niños detestaban.  Ahora uso los materiales y técnicas que aprendí con el Centro Andino y los resultados son increíbles pues no sólo reconocen rápidamente su nombre escrito en diferentes tipos de letra, sino que también reconocen el nombre de sus compañeros y palabras en diferentes contextos.

Me siento muy feliz porque mis alumnos están alegres y entusiastas cuando les propongo trabajar.  ¡Que diferencia a como era antes!  Sin embargo, algo curioso pasó con los padres.  Ellos empezaron a reclamar que no estaba usando las planas con sus niños,  ellos suponían que yo no estaba enseñando porque no usaba las planas.  Por esto desarrollé una sesión de aprendizaje con los padres  para que  ellos entendieran cómo trabajamos en el aula y cómo pueden apoyar mejor a sus hijos para que aprendan a leer y escribir. Admito que al principio a los padres les costó mucho entender mi nueva forma de trabajo, pero al sentirme convencida de que lo que estaba haciendo era lo correcto, pude convencerlos.  Ahora los padres me apoyan y mis niños disfrutan cuando leen y escriben.

Y pensar que antes de participar en el Centro Andino, repetía el mismo modelo con el que fui formada: recitar el abecedario, copiar tareas interminables. Pero ahora, puedo decir que me he liberado y cada vez me veo más creativa, buscando nuevas maneras de enseñar a leer comprendiendo.