El próximo año Julius, de once años de edad, finalmente, pasará al 4° grado en la escuela primaria Derniere Riviere de Santa Lucía, una pequeña isla del Caribe oriental. Su abuela de 85 años, con quien él vive, a veces solía evitar que fuera a la escuela porque ella no siempre podía comprar los libros requeridos, o porque no tenía el dinero para su almuerzo. Como muchos niños de esta remota aldea rural, Julius tenía poco apoyo en casa, le iba mal en clase y no se lllevaba bien con los profesores ni los demás alumnos. A Julius se le consideraba un “niño problema”, y tuvo que repetir varios grados porque no sabía leer.
Julius no era el único. En general, los alumnos de su escuela habían tenido muy mal desempeño en sus 35 años de existencia. La escuela fue calificada como la peor en las evaluaciones nacionales de lectoescritura. Gracias al Centro para la Excelencia en la Capacitación de Maestros, que comenzó a trabajar con esta escuela hace dos años, todo esto cambió. En el año 2006, Derniere Riviere se convirtió en la escuela de mejor desempeño en Santa Lucía, según la Evaluación de Estándares Comunes de Lectoescritura para el Caribe. Los profesores dicen que esta mejora dramática se debe al CETT y a los innovadores métodos de enseñanza que les enseñó.
Pero la transformación de los alumnos es lo más gratificante de todo. “Nuestra escuela es el lugar adonde Julius huía para alejarse de su casa” dice su profesora, la Srita. Edward. Bajo la cariñosa tutela de la Srita. Edward, Julius finalmente aprendió a leer y pudo pasar al 4° grado. La Srita. Edward pudo ayudar a Julius de mejor manera después de que el CETT la capacitara para que identificara las dificultades en la lectura de cada niño. Los libros que el CETT le proporcionó a Julius son los únicos a los que ha tenido acceso. Él los saca con orgullo de la biblioteca del aula y se los lleva a casa para practicar sus nuevas aptitudes de lectura.
Las bibliotecas del aula fueron esenciales para la transformación de la escuela Derniere Riviere. Sin libros divertidos es mucho más difícil hacer que los niños se interesen en la lectura. Las bibliotecas del aula del CETT fueron posibles gracias a las alianzas del CETT con el sector privado. El apoyo financiero y en especie le ha permitido a profesores como la Srita. Edward crear un ambiente de aprendizaje colorido lleno de materiales de enseñanza que ayudan a los niños como Julius a aprender. Estos materiales realmente motivan a los estudiantes a leer y aprender y les crean un entusiasmo sobre el aprendizaje que de verdad puede cambiar sus vidas; los niños llegan a valorar el aprendizaje y permanecen en la escuela.
Uno de los socioes del CETT caribeño en el sector privado comenta: “El CETT ha demostrado que el apoyo que hemos dado es una inversión sabia en el futuro del Caribe”. Esto es particularmente cierto cuando se toma en cuenta a niños como Julius, que hubieran estado perdidos sin él. |