Carla Gradiz, profesora de 3° grado en La Venta, Honduras. Esta es su historia:

Antes de empezar con el Centro de Excelencia para la Capacitación de Maestros (CETT, por sus siglas en inglés) de Honduras yo era una profesora tradicional. Impartía lectura y escritura de manera muy parecida a como me la habían enseñado a mí de niña.  Esto se reducía a memorizar sílabas y escribir las palabras cientos de veces. Cuando me volví profesora, hacía que mis estudiantes copiaran, copiaran y copiaran mientras dictaba las clases.  Solía repetir estos pasos a lo largo de todo el año escolar. No me había dado cuenta de lo aburrido que era para ellos – y para mí – hasta que utilicé las técnicas del CETT.

Después de mi capacitación en el CETT, comencé a incorporar los nombres de los niños, revistas y periódicos, mapas, envolturas de galletas y papitas, recetas, poemas, y libros de cuentos en las clases de lectura y escritura. Fue un cambio tremendo: ¡no se volvió a copiar en mi aula!  No hubo más memorización sin comprensión.  Mis alumnos solían ser muy pasivos y a duras penas podían leer o entender oraciones cortas. Pronunciaban las palabras con dificultad, ¡y yo solía pensar que sus esfuerzos significaban que estaban leyendo! Pero ahora sé lo que en realidad es la lectura. Mis alumnos entienden lo que leen y pueden escribir sus propias historias.

Mis niños ahora son más conversadores, creativos e inquisitivos; ¡es como si hubieran revivido mágicamente! Por eso es que el CETT fue una experiencia que me abrió los ojos, y también abrió los de ellos. Aprendí cuánto mis alumnos pueden pensar, preguntar y crear. Por primera vez pude apreciar a cada alumno por separado y llegué a valorar sus capacidades individuales y su potencial ilimitado. 

Con sus visitas al aula, los capacitadores del CETT me mostraron cómo personalizar la enseñanza a las necesidades de cada niño, y me ayudaron a abandonar gradualmente mis aburridos y rígidos métodos de enseñanza. Ahora trabajo con CETT para capacitar a nuevos profesores en el programa y me siento bien por ello. Debo decir que ahora me siento más motivada para innovar en mi enseñanza, y que mis alumnos son los niños más felices de la escuela. Me siento tan orgullosa de ellos porque ahora se han convertido en verdaderos escritores y autores. El aprender a leer ha sido el cimiento de su éxito futuro en la escuela y la vida.